Dos huellas que siguen caminandoReims 1651...Juan Bautista De La Salle nace en Reims, Francia, en 1651. En aquel tiempo reinaba el rey Luis XIV, llamado el Rey Sol. La Francia que entraba en la Modernidad sufría grandes diferencias sociales. Una nobleza arrogante constituía el Segundo Estado y basaba su prestigio en la etiqueta y en los títulos que le otorgaban prerrogativas, en la pertenencia de sangre que los separaba de los demás y en los privilegios ancestrales que se mantenían con los impuestos que pagaba el resto de la población.
Un estamento social en crecimiento desde los albores del Renacimiento y que hacía parte del Tercer Estado era la Burguesía, constituida por la burocracia de Estado, los comerciantes, banqueros y prestamistas, profesionales médicos, abogados y maestros, los artesanos y artistas, los intelectuales y filósofos, en fin, un grupo numeroso y diverso. Otro grupo más numeroso aún lo conformaban los niveles más bajos de la población, quienes carecían de propiedades y de empleos regulares, con una subsistencia incierta, carentes de asistencia y de educación. Realmente eran los excluidos o marginados. Los había urbanos, hacinados en barrios marginales y estaban los rurales, campesinos que ofrecían su trabajo por un jornal diario cuando había siembras y cosechas. Alternaban trabajos con mendicidad, ocios forzados con trabajos abrumadores. Eran naturalmente los que más sufrían cuando las guerras o las hambrunas se abatían sobre grandes regiones, diezmando a la población careciente, como la que sucedió en 1686, producto de una sequía prolongada. De La Salle nace en este mundo, en el seno de una familia acomodada, ya que su padre era magistrado de la Audiencia de Reims. Allí se educará y elegirá ser religioso, alcanzando a los quince años una canonjía en la iglesia catedral de su ciudad natal. En los años venideros estudiará magisterio graduándose de Maestro en Artes; teología, siendo licenciado y luego doctor en esa ciencia; y a los veintisiete años será ordenado sacerdote. Sin embargo, la pregunta que De La Salle se hacía era cómo construir su futuro desde su elección sacerdotal: dedicarse a la teología, ejercer una cátedra universitaria, dedicarse a la formación de futuros sacerdotes en un seminario, continuar el ejercicio pastoral que algún día podría llevarlo a convertirse en obispo, atender las necesidades parroquiales en la comunidad donde ejercía su oficio, como se lo recomendaba su guía espiritual, el Señor Roland.
Estas eran las opciones a las que se enfrentaba el joven sacerdote, a las que se le sumaban otras responsabilidades como la de ser tutor de sus hermanos, ya que sus padres habían muerto cuando él tenía apenas veintiún años. La pregunta que De La Salle se hacía estaba directamente relacionada con la educación, pero: ¿de quienes? Los pobres no recibían educación y por lo tanto no tenían oportunidades de alcanzar una vida más digna y mejor a través del valor cultural. Tampoco tenían acceso a la salvación cristiana, no porque Dios no los tenía incluidos en su proyecto salvífico, sino porque ellos no tenían acceso a la “Palabra de Dios” al no poder leer los Evangelios, con su mensaje de amor y de esperanza. De La Salle realizará de dos maneras el camino hacia la obra educativa. La primera, juntando y organizando a los maestros y dando así atención a los excluidos. La segunda, la más importante, que el mismo De La Salle se verá involucrado en la tarea de estar con los maestros, de vivir con ellos, de atender sus flaquezas, de comprometerse con lo que estaba desatando desde adentro y no desde un aporte lejano, desde un afuera. De La Salle se meterá de lleno en la tarea y así un compromiso lo irá llevando a otro y una esperanza será motivo de otra. Desde 1686 se pone de manifiesto la relación pedagógica en la cual la figura del Hermano de las Escuelas Cristianas será la de aquel que considerándose hermano mayor de los que vienen a educarse, ha de ejercer dicha misión desde la caridad hacia el prójimo. En 1691, los Hermanos, en sintonía con dicha relación, pronuncian el voto de asociación con el fin de promover obras educativas al servicio de los pobres. La fuerza de este espíritu comunitario estará presente en los años siguientes, y ante las adversidades y los desafíos primará la voz de juntos y por asociación. Pero la obra comenzada en Reims también dejará una serie de puntos de referencia más, para acompañar dicho proyecto. El privilegio del que aprende como gestor de los conocimientos y la unificación de ellos con su vida. Es decir, la relación entre el Evangelio, los saberes y las personas que confluyen en la vida de los que aprenden y de lo que enseñan. Otro punto de referencia tiene que ver con la gratuidad. Es que justamente la obra lasallana peleó y sigue peleando por la gratuidad de la educación pública, para así asegurar el acceso a los que no tienen posibilidades de acceder a una educación. En 1719, a los sesenta y ocho años de edad, Juan Bautista De La Salle agradecía a Dios su proceder en su vida y dejaba tras de sí varias escuelas, una nueva forma de concebir la educación, como lo expresa la Guía de las Escuelas Cristianas, un grupo de Hermanos y el hermoso tesoro de que las personas valen aún más cuando se juntan para atender al necesitado. Buenos Aires 1889...Cuando la Argentina, según muchos historiadores, se estaba largando al encuentro con el mundo y se construía la Nación desde las bases del “Orden y Progreso”, arribaban al puerto de Buenos Aires dos Hermanos Lasallanos. Por un lado, juntos debían hacerse cargo de la Fundación Armstrong, en González Catán, provincia de Buenos Aires; por otro lado discernir sobre las posibilidades de fundar en estas tierras obras educativas. Al tiempo, todo parecía indicar más obstáculos que certezas y oportunidades. Uno de ellos decide regresar mientras que el otro, con la simpleza de decir y decirse “yo me quedo”, emprenderá el camino de fundar una escuela de hermanos. Nace así, dos años después de haber llegado, el primer colegio. Situado en el barrio de Balvanera, en plena ciudad de Buenos Aires, este colegio será el primero de una serie de obras que se irán multiplicando con el transcurso de los años. Al compás de la historia de nuestro país, es decir, con dificultades, con muchas incertidumbres y continuos desafíos, la obra lasallana se fue abriendo camino y afirmando sus huellas heredadas hace más de 300 años atrás… Así, la huella del señor De La Salle se continuaba en la Argentina a través del Hermano Jumaélien. Mismos fines, misma certeza, misma convicción se irán encontrando en cada decisión, en cada palabra, en cada una de las obras que hoy en día se encuentran en el suelo argentino-paraguayo y americano, desde la primera escuela en Québec, Canadá, allá por 1837, hasta la última fundación en el Barrio Malvinas en Córdoba, Argentina, en 2002. Atender al que está en posición de desigualdad, sea el inmigrante de comienzos del siglo XX, sea el migrante de esta época global. Experiencias y proyectosLos años setenta Terminada la escuela primaria, muchas familias quisieron que sus hijos continúen la educación secundaria junto a los aspirantes en la Escuela Normal. Esto llevó a la creación del Instituto La Salle Normal Nacional, que junto al Normal de San Fernando fueron los únicos normales para varones de la zona norte del GBA. En 1960 se reciben los primeros alumnos laicos maestros: futuros educadores pero no futuros hermanos. A su vez el cuerpo docente de hermanos se enriquece con profesores laicos y como novedad, también profesoras que comienzan en la Escuela de Comercio San José para luego pasar ambos, profesores y profesoras laicos, a la Escuela Normal junto a profesores religiosos, donde se formaban los futuros hermanos. Esta Escuela Normal fue gratuita durante sus diez años de vida. Con el cambio de los planes de estudio en el nivel oficial, en 1970, desaparecen las Escuelas Normales creándose los Profesorados Elementales. En Florida la Escuela Normal se transformará en secundario con las modalidades de Comercial y Bachiller. Pero otros cambios también serán importantes a la hora de concebir, como trescientos años atrás lo hizo De La Salle, la educación y su relación con la familia, los docentes, los alumnos y todo aquello que constituye la obra y sus relaciones con la comunidad. En 1977 y a partir de las decisiones tomadas en el Concilio Ecuménico Vaticano II° y la Conferencia de Medellín, se acelera la idea de misión compartida entre hermanos y seglares (laicos) en los distintos espacios de la obra educativa, dirección, administración, docencia, etc. La misión compartida ahora, será la misma que De La Salle pensó: el servicio a los pobres, la educación de la Fe y la educación para la justicia. Nacen así los Lineamientos Básicos, senderos por donde encaminar los proyectos pastorales educativos. Proyectos centrados sobre el alumno. La construcción de tales lineamientos fue un espacio de reflexión pedagógica y pastoral en todas las obras del Distrito. Nuevos horizontesEn los años noventa los cambios se continúan, en especial con la reforma educativa que se realizó en gran parte de nuestro país con la Ley Federal de Educación de 1993. Se presentaron así no sólo desafíos en el nivel de la comunidad educativa sino también en el nivel de la comunidad entendida como una unidad viva y diversa. Ésta no sólo incluye a quienes diariamente pasan, caminan y trabajan en el espacio escolar, como también a los padres . Como respuesta a estos nuevos desafíos surge el Horizonte Pedagógico Pastoral. Nuevas miradas sobre nuevos problemas, nuevas formas de proceder y de atender a la misión que hoy en día y desde ya en nuestro país, es urgentemente necesaria. El Horizonte hacia donde mira y camina el Distrito es el de la Encarnación del Evangelio en la cultura para la justicia. Pilar 2006...A comienzos del 2006 hemos emprendido una nueva obra con la instalación de la Escuela San Juan Bautista De La Salle en Pilar. Este Proyecto Educativo lleva la marca y la huella de su tiempo y a la vez de la historia de reflexiones de personas que nos precedieron y de la congregación lasallana que tiene una larga tradición educativa. Lo más valioso es que entre todos intentamos recuperar esa búsqueda de sentido en lo cotidiano que ha caracterizado la obra de La Salle, esa capacidad de estar abierto a interrogarse y de buscar respuestas alternativas al devenir de la vida escolar en la que siempre se jugará la tensión entre lo que permanece invariable y lo que cambia, entre lo perentorio y lo innovador, entre ignorancia y conocimiento... Este Proyecto Educativo Institucional (P.E.I.) Busca la unidad no pretende instalar la uniformidad Busca interactuar con otros proyectos vigentes o propuestos Busca recuperar las experiencias singulares y darles nombre Está escrito desde lo que “proyectamos” no desde el “debería ser” Se trata de un marco general que actuaría como un dispositivo resignificador de lo por hacer en la línea de una acción pastoral pedagógica integrada a la manera de una síntesis que ya no admite el trabajarlas en paralelo. Es una propuesta para ser pensada "con" otros no “por” otros Intenta ser una mirada que lee y posibilita buscar ángulos y perspectivas nuevas como formas de abordar la complejidad de un campo y la dificultad de sus permanentes desafíos, no un ojo clínico que dictamina lo que se autoriza y lo que no. Por eso nuestro P.E.I. es una herramienta histórica, que permite la creación colectiva del presente y del futuro institucional, aun siempre en el marco de escenarios que las atraviesan profundamente y también como una forma de concretar utopías, de posibilitar su ocurrencia. |