Pastoral

Una Escuela en Pastoral

Concebimos la escuela a la luz de Jesucristo, lo que implica verla desde la perspectiva en que la Encarnación Redentora pone las cosas. La escuela cristiana es una obra pedagógica y pastoral, humana y espiritual en toda su extensión: “sin confusión y sin cambio, sin división, sin separación” (DS 302). De modo que todo lo que se realiza en la escuela es pastoral y pedagógico, administrativo y convivencial, gerencial y espiritual.

Hablar de Escuela en Pastoral es pensar la escuela:

  • Integralmente: lugar de encuentro del hombre y su cultura con la salvación
  • Abiertamente: desde los anhelos y sufrimientos de los varones y mujeres y la cultura con los aportes que todas las fuentes culturales pueden hacer
  • Críticamente: posicionada en el Evangelio, la comunidad interpreta las situaciones que vive y la situación social para discernir su propia actuación
  • Creativamente: para diseñar un curriculum que de cuenta de la unidad de vida que se deriva de la encarnación redentora y permita los aprendizajes necesarios para el crecimientos de todos los miembros de la comunidad
  • Activamente: los aprendizajes, sobre todo los que son más transformadores, son realizados en un círculo de acción-reflexión-acción
  • Orgánicamente: la escuela se inserta en un entramado educativo y pastoral mucho más amplio con el que debe estar coordinada
  • Comprometidamente: la relación de mutuos servicios con el contexto social no es un añadido a la vida escolar, sino que es una fuente de cuestionamientos y dinamismos escolares
  • Transformadoramente: hacia adentro y hacia fuera, la escuela busca el cambio de criterios y estructuras
  • Comunitariamente: planificar la escuela, diseñar proyectos curriculares, conducir actividades, no es tarea de expertos aislados, sino de todos los que participan de la vida escolar

Pensamos que hay ciertas condiciones que tiene que darse para que podamos hablar de una escuela en pastoral. Señalamos algunas que consideramos imprescindibles:

  • Una escuela en pastoral es una escuela planificada. “La acción pastoral planificada es la respuesta específica de la Evangelización. Deberá realizarse en un proceso de participación en todos los niveles de las comunidades y personas interesadas, educándolas en la metodología del análisis de la realidad, para la reflexión sobre dicha realidad a partir del Evangelio; la opción por los objetivos y los medios más aptos y su uso más racional para la acción evangelizadora” (DP 1307).
  • En esta planificación hay un reconocimiento de la diversidad y el pluralismo como una oportunidad pastoral, es decir, una ocasión en la que se descubre una invitación de Dios para la salvación de todos y no como un escollo, como algo que debe ser removido para poder evangelizar.
  • En consecuencia, se reconoce al interior de la escuela la diversidad de los destinatarios de la evangelización y las diferencias de sus procesos
  • Por eso es una escuela que mira a todos los núcleos que la conforman, a todos los integrantes de los núcleos y a todas las personas de los integrantes. Así organiza actividades muy diversificadas, individuales, grupales, masivas, obligatorias y optativas, explícita e implícitamente evangelizadoras. Estas son concebidas como espacios curriculares diversificados u opcionales.
  • En estas actividades destinadas a los integrantes de la comunidad en su diversidad, las experiencias previas y actuales de cada persona son comprendidas como punto de partida, más aún, como preparación evangélica, como pedagogía providencial que los ha traído hasta este encuentro con el Evangelio en la escuela.
  • Estas actividades no deben ser propuestas exclusivamente en forma lineal ni interpretar la participación en forma piramidal, esto es, creyendo que el que más participa es necesariamente el más comprometido.
  • Esta planificación precisa de un grupo de personas que, desde el interior de la comunidad escolar, perciben su vocación misionera. Se descubren como enviados de la Iglesia a hacer de esta escuela un espacio pastoral y se comprometen a vivir así.
  • Este grupo debe necesariamente definirse e integrarse a la vida escolar como un grupo de educadores y no de “pastoralistas”. De lo contrario, no llegará a tener peso en la comunidad educativa, serán vistos como especialistas, extraños, por parte de los miembros de la comunidad que se definen como docentes.
  • Dicho grupo de educadores debe estar situado polìticamente en una postura que le permita su inserción efectiva en los procesos de toma de decisiones escolares.
  • Finalmente, creemos que una escuela en pastoral es aquella que comprende que la formación se produce cuando se da la reflexión en el seno de la acción.